La raicilla, que obtuvo la Denominación de Origen desde 2019, posee cuatro siglos de historia, identidad y tradición. Su origen se remonta a la Nueva España, cuando la destilación llegó desde Filipinas a través de los galeones de Manila, fusionándose con el conocimiento ancestral de los pueblos originarios que ya fermentábamos el agave. Mientras que el tequila se industrializó por su rápida reproducción, la raicilla se preservó en las tabernas de la Sierra y la Costa de Jalisco, resguardada por familias que han transmitido este oficio de generación en generación. En La Reina, elaboramos nuestra raicilla exclusivamente con Agave Maximiliana. Hoy en día, la alta gastronomía busca ingredientes locales que posean un origen, identidad y una historia auténtica. La raicilla refleja un territorio, una cultura y el esfuerzo de quienes han protegido este legado a lo largo de los siglos.

Ana López
CEO y fundadora de La Reina Raicilla
Este destilado refleja fielmente el lugar de su origen. Las expresiones de la Costa suelen tener notas minerales, tropicales y ahumadas; allí predominan agaves como el Angustifolia, Rhodacantha y Valenciana, cocidos tradicionalmente en hornos bajo tierra. En la Sierra Occidental de Jalisco la experiencia es completamente diferente.
Nuestro Agave Maximiliana crece entre bosques de pino y encino, requiriendo sol y sombra para su sano crecimiento, y se cocina al vapor durante tres días en un horno elevado, sin contacto con el humo. El resultado es una raicilla elegante, con aromas florales, herbales y recuerdos de frutas cocidas.
Incluso nuestra fermentación se realiza bajo un árbol de guayaba y un limón, cuyos microorganismos aportan una personalidad única a cada lote. El terroir abarca mucho más que el suelo: incluye el bosque, la altitud, el clima y las manos de las familias protectoras. Esta diversidad la convierte en una excelente compañera de la alta cocina, complementando desde pescados frescos hasta complejos perfiles añejos.


El mayor desafío va más allá de vender una botella; consiste en transmitir todo lo que representa. La raicilla proviene de agaves que tardan entre ocho y once años en madurar. La trazabilidad ética implica conocer el origen de cada botella, reconocer a las familias raicilleras y proteger los bosques que hacen posible este destilado. Por eso creamos Planta una Reina, un programa de sustentabilidad y comunidad donde los visitantes conectan con nuestra cultura plantando agave y un pino nativo.
El verdadero lujo de nuestro tiempo está en vivir experiencias que dejan huella. Recorrer los bosques, visitar la taberna y culminar el viaje con una degustación, convierte cada visita en algo inolvidable. Nos sentimos profundamente orgullosos de nuestra pureza; ofrecemos un nivel de metanol extraordinariamente bajo, lo que se traduce en una experiencia más limpia y placentera en el cuerpo.


En la tradición de la región, el agave maximiliana es reconocido por despertar la creatividad y estimular la inspiración. Más que un ingrediente, es el origen de una historia que conecta naturaleza, cultura y saberes ancestrales. Para nosotros, la raicilla es un legado vivo y una invitación a reconectar con la tierra y contigo mismo.


