
Gabriel Pérez Krieb
Presidente de Chosen Foods y Fundador de Taktika Padel, Taktika Equity y Kru Padel
Desde muy joven entendí que el deporte es mucho más que competencia: es energía, comunidad y disciplina. Crecí jugando al tenis junto a mis padres y, con el tiempo, el pádel se convirtió en mi gran pasión. Este deporte me atrapó por su esencia social y divertida, pero también por la exigencia que implica dentro y fuera de la cancha. Ahí descubrí una filosofía de vida que hoy llevo también a los negocios.
Como emprendedor, vi en el pádel una oportunidad única para construir algo más grande que un juego: una comunidad. Hoy lidero uno de los grupos más sólidos en Estados Unidos, con seis clubes operando y dos más en construcción, dos equipos profesionales que compiten en ligas internacionales junto a figuras como Kun Agüero y Leo Messi, y un ecosistema de proyectos que abarcan desde la certificación de entrenadores hasta la distribución de marcas líderes y la organización de la mayor expo de deportes de raqueta en el país. Cada paso ha sido un impulso para que el pádel crezca y se consolide como un estilo de vida.

Mi historia, sin embargo, no se escribe solo en las canchas. También me inspira un fruto profundamente ligado a la cultura mexicana: el aguacate. Gracias a mi familia política, con una sólida trayectoria en el sector agroindustrial, descubrí el potencial del aceite de aguacate como un producto natural, nutritivo y versátil, capaz de representar a México en el mundo con orgullo y calidad. Desde entonces, he apostado por llevarlo más allá de nuestras fronteras, integrándolo en marcas que reflejan bienestar, nutrición y autenticidad.
Para mí, el verdadero éxito radica en el impacto positivo que generamos. Por eso, cada proyecto que emprendo busca tres cosas: fortalecer a los equipos de trabajo, impulsar cadenas de valor responsables con la tierra y los agricultores, y ofrecer a los consumidores productos y experiencias en las que puedan confiar.

El pádel y el aguacate pueden parecer universos distintos, pero en mi vida comparten un mismo hilo conductor: crear comunidades más sanas, activas y con propósito. Porque al final, lo que me mueve no son solo los negocios, sino la posibilidad de dejar una huella que inspire a otros a vivir con pasión y compromiso.



