La dulce tradición suiza Un recorrido por la chocolatería más fina

Hay algo más que ciencia en la creación del chocolate perfecto; hay arte, historia y una dedicación inquebrantable a la excelencia que va más allá de la simple confitería: se trata de preservar un legado cultural que ha hecho del chocolate suizo un símbolo mundial de calidad y placer.

La cuna de la perfección cremosa

Suiza, aunque no produce cacao, es la cuna de la maestría chocolatera. Pioneros como François-Louis Cailler, quien abrió la primera fábrica mecanizada en 1819, y Rodolphe Lindt, quien revolucionó la industria con el proceso de “conchado” en 1879, sentaron las bases de la textura suave y aterciopelada, honrando técnicas ancestrales, utilizando un proceso de conchado prolongado que asegura esa inigualable experiencia que se derrite en la boca.

Tradición y abastecimiento responsable en Suiza y México 

La calidad comienza en el origen. Importando los granos de cacao más finos de países tropicales, incluyendo naciones de América Latina y África Occidental, y asegurando que cada haba cumpla con altos estándares de sabor y sostenibilidad. En este renglón México ha tenido un creciente reconocimiento internacional del cacao de origen mexicano de alta calidad. México ha mantenido una producción anual de aproximadamente 30,000 toneladas de cacao en los últimos años, posicionándose como uno de los principales 14 productores a nivel mundial, con variedades criollas de gran prestigio internacional por su fino aroma. El chocolatero mexicano José Ramón Castillo, ha hecho historia al obtener por segundo año consecutivo la “Tablette d´Or (Tableta de Oro) en el prestigioso Salon du Chocolat de París, consolidando al chocolate mexicano entre los mejores del mundo y al cacao mexicano en la élite mundial, lo cual, es muy considerado por los chocolateros en Suiza. Suizos y mexicanos comparten la preocupación por la trazabilidad y la ética, garantizando que toda asociación comparta la misma visión de responsabilidad y respeto por el medio ambiente y las comunidades productoras. 

Innovación con respeto al legado 

Si bien la tradición es la base del chocolate suizo, la innovación es su camino a seguir. Se exploran nuevas técnicas y combinaciones de sabores, como el uso de la fruta entera del cacao para crear perfiles más ricos o la experimentación con alternativas al azúcar, siempre buscando sorprender a todos los paladares sin comprometer la esencia suiza. 

Más que un capricho, una experiencia 

Para los suizos, el chocolate es un deleite para todos los sentidos. Cada bombón, cada tableta, es una invitación a hacer una pausa, a saborear la artesanía y a sumergirse en una experiencia de lujo, logrando así también ofrecer un trozo de su pasión. 

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